Soriano Díaz, Ramón Luis: Teoría y práctica de la guerra justa del presidente Obama

03.03.2018 17:20

Soriano Díaz, Ramón Luis

Teoría y práctica de la guerra justa del presidente Obama

Marzo de 2018. Rústica con solapas. 230 páginas. 22 x 16 cm.

ISBN: 978-84-946439-7-2

P.V.P.: 15 €

Ramón Luis Soriano Díaz, es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Los medios han propagado la idea de grandes líneas de separación entre los presidentes George Bush y Barack Obama. Y han insistido en una nomenclatura de nuevos conceptos –Eje del Mal, guerra preventiva, Estados canallas, unilateralismo, etc.- desplegada por Bush, que no está presente en el ideario y discursos de Obama. Pero en realidad la diferencia clave entre ambos reside en la actitud ante un principio neoconservador: “la transformación de regímenes tiránicos en democracias”. Bush llevó a cabo una guerra contra Irak, que en su programación iría seguida de otras guerras contra lo que denominaba el Eje del Mal. En cambio, Obama se mostró reti­cente a emprender nuevas guerras y acabó rápidamente con las guerras heredadas.

Los discursos de Obama contienen una teoría acerca de la guerra justa, en los que se advierte una falta de correspondencia entre la teoría y la práctica, la retórica y la experiencia. Él ha expuesto sus criterios acerca de cómo debe conducirse la guerra para denominarse justa con cierta frecuencia con ocasión de sus discursos en las academias militares y en los homenajes a militares estadounidenses. Entre los criterios aparece destacada la promoción de los derechos humanos en los escenarios de los conflictos bélicos. Los hechos constatan que Obama ha optado por la priori­dad de los intereses nacionales cuando éstos entran en conflicto con la defensa de los derechos humanos, a pesar de sus constantes alusiones a la coincidencia de la protección de los derechos humanos y los intereses de Estados Unidos. Así ha acontecido en las guerras de Siria, Ucrania, Palestina e Israel y el Estado islámico, profusamente analizadas en este libro.

En este marco la Primavera Árabe ha servido para constatar hasta qué punto los intereses nacionales han predominado sobre los derechos humanos –autodeterminación, libertades, democracia–. Paradigmática ha sido la posición de Obama en la evolución de la rebelión egipcia. Tras el golpe de Estado de los militares perpetrado el 3 de julio de 2013 se puso del lado del nuevo dictador Al Sisi. No le importó que éste superara con sus brutales acciones la tiranía de Mubarak con tal de que proporcionara estabilidad a la región y protegiera los intereses estadounidenses. Egipto siempre es el amigo de Estados Unidos, cual­quiera que sea el color de su régimen.

Fuera de los escenarios de las guerras un capítulo del libro establece un parangón entre la teoría clásica de la guerra justa (bellum iustum) de los teólogos-juristas hispanos, Francisco de Vitoria y Bartolomé de Las Casas, iniciadores del derecho internacional humanitario, y el concepto y los principios de la guerra justa del presidente Obama. Es sorprendente constatar que tras varios siglos se aprecie una coinci­dencia de criterios entre ellos.